Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas A medida que las circunstancias del asesinato, desentrañadas gradualmente, fueron calando cada vez más y más en la opinión pública, yo decidí mantenerlas al margen de mi propia opinión y recabar acerca de ellas tan poca información como me fuera posible en medio del morbo que cundía por doquier. Sin embargo, sí que llegó a mi conocimiento que se había abierto una causa por asesinato premeditado contra el sospechoso del crimen y que éste había sido enviado a Newgate en espera de juicio. También llegó a mi conocimiento que la vista hubo de posponerse durante una de las sesiones del Tribunal Criminal Central, por causa de los prejuicios generalizados del público, y porque la defensa pidió al tribunal algo más de tiempo para preparar sus alegatos. Puede incluso que conociera, aunque estoy casi seguro de que no fue así, la fecha más o menos aproximada en que habían de retomarse las sesiones del juicio pospuesto.
Hay que decir que mi sala de estar, el dormitorio y el vestidor se encuentran todos situados en el mismo piso. A este último no se puede acceder más que a través del propio dormitorio. Es cierto que en tiempos existió una puerta que comunicaba la alcoba con la escalera de servicio, pero hace unos años hice instalar un baño, y desde entonces es imposible pasar por allí. En aquella época, coincidiendo con aquella reforma, la puerta se cegó y fue recubierta por el entelado de la pared.