Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas Sólo pude limitarme a reiterar mi irritado lamento, y a preguntarle si podÃa honrarme con la lectura del último de los comunicados.
—Oh, sÃ: «Más vale pájaro en mano» —comenzó el caballero, leyendo su última entrada con gran solemnidad— «que ciento nadando».
—Estoy completamente de acuerdo —dije—. Pero ¿no deberÃa ser volando?
—Vino hasta mà como nadando —contestó el caballero.