Tiempos difíciles
Tiempos difíciles -Hacedlo en el acto. Ha sido, desde niño, mi divisa -dijo Bounderby-. Pensar en huir de mi caja de huevos- y de mi abuela y hacerlo, todo fue uno. Obrad vos de la misma manera. Hacedlo en el acto.
-¿Queréis dar un paseo? -preguntó su amigo-. Quizá no tengáis inconveniente en venir paseando conmigo hasta la ciudad. Poseo la dirección del padre.
-No tengo ningún inconveniente -contestó el señor Bounderby-, a condición de que lo hagáis en seguida.
El señor Bounderby le echó a la cabeza el sombrero, porque él, demasiado atareado en abrirse camino en la vida, no había tenido tiempo de aprender cómo se llevaba esa prenda y se limitaba a echárselo a la cabeza, y avanzó hacia el vestíbulo con las manos metidas en los bolsillos. También solía decir: «Jamás llevo guantes. No me encaramé por la escalera con guantes. De haberlos llevado, no habría subido tan arriba.»