Poemas a la muerte
Poemas a la muerte Ahogarse no resulta tan penoso
como el intento de emerger.
Dicen que por tres veces un ahogado
sube para mirar de frente al cielo,
y después se sumerge para siempre
en esa hórrida mansión
donde él y esperanza se separan —
pues quien le aferra es Dios.
El semblante cordial del Hacedor,
por más que sea hermoso,
es rechazado, no nos engañemos,
como una adversidad.
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