Esperando al diluvio
Esperando al diluvio El hombre se gira, su expresión es la de un actor que acaba de olvidar su lÃnea. Luego, sonrÃe.
—Lo siento, no entiendo —responde en español con un acento extranjero.
Noah no se deja engañar. Aprieta los puños, siente la furia latirle en la sien. Está aquÃ, frente a él, después de todos estos años.
Pero entonces, una punzada brutal en el pecho. Su corazón, traidor, le recuerda que está muriendo. Noah tambalea. El mundo se inclina.
El hombre aprovecha. Corre. Se pierde entre las calles como un fantasma.
Noah cae de rodillas, jadeando, con la visión nublada. Fracaso. Otra vez.
A lo lejos, un trueno retumba en el cielo. El diluvio se acerca.
Y Noah sabe que se le acaba el tiempo.
El cielo se desploma sobre Bilbao. La tormenta ruge con furia, arrastrando calles y memorias, devorándolo todo en un caos de agua y viento. Pero Noah apenas lo nota.
Solo piensa en John Biblia.
Se aferra a su última pista: una mujer que habló con él la noche anterior. La encuentra en un café, temblando de miedo.