Esperando al diluvio
Esperando al diluvio El cuerpo se desploma. La sangre se mezcla con la lluvia.
Por un instante, solo hay silencio.
Pero entonces, un trueno ensordece la ciudad.
Y todo se vuelve agua y oscuridad.
Bilbao se ahoga. Las calles se convierten en rÃos furiosos, arrastrando coches, basura y secretos enterrados. En medio del caos, Noah apenas puede moverse.
El agua lo envuelve, helada y sucia. Intenta incorporarse, pero su cuerpo se niega. Cada latido es una punzada ardiente en el pecho.
John Biblia yace a pocos metros. No se mueve. No respira.
Noah lo ha matado. Por fin.
Pero no hay tiempo para celebraciones. La rÃa se desborda, los edificios tiemblan, la ciudad entera grita bajo la tormenta.
Noah siente que se hunde. El dolor, el agotamiento, los años de persecución pesan sobre él como una lápida.
—Vamos, cabrón, no te mueras aquÃ... —una voz lejana. Manos lo agarran, lo arrastran fuera del agua.