Esperando al diluvio
Esperando al diluvio Lo siguiente es un torbellino de sonidos y luces. Sirenas. Voces en español. Alguien golpeándolo en la cara.
—¡Mantente despierto, inglés! ¡Aguanta!
Noah parpadea. Está vivo.
Pero mientras lo suben a una camilla, su mirada se cruza con el cadáver de John Biblia.
Y por un instante... le parece que sonrÃe.
Noah despierta con el sonido de la lluvia golpeando la ventana. El hospital huele a desinfectante y muerte. La tormenta ha pasado, pero dentro de él, todo sigue ardiendo.
No sabe cuánto tiempo ha estado inconsciente. Sus músculos duelen como si hubiera peleado con el propio diablo. En cierto sentido, asà fue.
Una enfermera entra y le sonrÃe con esa expresión cansada de quien ha visto demasiados hombres al borde del abismo.
—Bienvenido de vuelta.
Noah intenta hablar, pero su garganta es un desierto. El esfuerzo lo hace toser, y el dolor se clava en su pecho como un puñal.
La enfermera le acerca un vaso de agua. Bebe, lento, sintiendo el lÃquido recorrer su cuerpo como un recordatorio de que sigue vivo.