El secreto
El secreto Los días pasaban y Bunny seguía jugando con fuego. Hasta que un día, Henry lo confrontó en privado. Richard nunca supo exactamente qué se dijo en esa conversación, pero el cambio fue inmediato. Bunny dejó de hacer comentarios en público. Dejó de provocarlos. Pero Richard sabía que no era el final. Era solo la calma antes de la tormenta.
La noche en que todo cambió, el grupo se reunió en la casa de Francis. Era una de esas noches gélidas de Vermont, donde el frío parecía colarse en los huesos. Bunny llegó tarde, como siempre, pero esta vez había algo diferente en su expresión. Su sonrisa habitual había desaparecido, y había un brillo extraño en sus ojos.
—¿Qué pasa, Bunny? —preguntó Camilla, tratando de sonar casual.
Bunny se dejó caer en el sofá, mirando a Henry directamente. —Nada. Solo pensaba en lo fácil que sería contarle a alguien lo que realmente pasó esa noche en el bosque.
La habitación entera pareció contener el aliento. Henry lo miró en silencio, pero sus ojos estaban llenos de una amenaza silenciosa. Finalmente, habló.
—Eso no va a pasar.
Bunny se inclinó hacia adelante, su sonrisa regresando. —¿Y qué vas a hacer, Henry? ¿Matarme también?