El secreto
El secreto El grupo se desmoronaba. Las tensiones internas crecían con cada día que pasaba, y la culpa era un peso insoportable. En algún momento, todos sabían que la verdad saldría a la luz. Y cuando eso sucediera, ya no habría máscaras, ni planes, ni salvación posible.
Richard solía creer que el tiempo curaba todas las heridas. Pero con cada amanecer en Hampden, se daba cuenta de que el tiempo no hacía más que profundizar la grieta que los separaba. El grupo estaba roto, como un espejo cuyas piezas reflejaban únicamente fragmentos distorsionados de lo que alguna vez fueron. Bunny ya no estaba, pero su sombra seguía entre ellos, susurrando en cada rincón oscuro, en cada silencio incómodo.
El semestre llegaba a su fin, pero el campus no recuperaba su ritmo habitual. El descubrimiento del cuerpo había dejado cicatrices en todos, y aunque la policía parecía haber archivado el caso como un accidente, los rumores seguían creciendo. Los rostros conocidos ahora miraban a Richard y a los demás con una mezcla de sospecha y curiosidad morbosa.
—¿Cuánto tiempo más podemos soportar esto? —preguntó Camilla una noche, mientras se reunían por última vez en casa de Francis.