Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Ha sido un golpe demasiado violento ‑murmuró Svidrigailof, apenado‑. TranquilÃcese, Avdotia Romanovna. Su hermano tiene amigos. Le salvaremos. ¿Quiere usted que lo mande al extranjero? No tardaré más de tres dÃas en conseguirle un billete. En cuanto a su crimen, él lo borrará a fuerza de buenas acciones. Cálmese. TodavÃa puede llegar a ser un gran hombre. ¿Se siente usted mejor?
‑¡Qué cruel e indigno es usted! TodavÃa se atreve a burlarse. ¡Déjeme en paz!
‑¿Adónde va?
‑A casa de Rodia. ¿Dónde está ahora? Usted lo sabe… ¿Por qué está cerrada esta puerta? Hemos entrado por aquà y ahora está cerrada con llave. ¿Cuándo la ha cerrado?
‑No iba a dejar que todo el mundo oyera lo que decÃamos. Estoy muy lejos de burlarme. Lo que ocurre es que estoy cansado de hablar en este tono. ¿Adónde se propone usted ir? ¿Es que quiere entregar a su hermano a la justicia? Piense que usted puede enloquecerlo y dar lugar a que se entregue él mismo. Sepa usted que le vigilan, que le siguen los pasos. Espere. Ya le he dicho que le he visto hace un rato y que he hablado con él. TodavÃa podemos salvarlo. Espere; siéntese y vamos a estudiar juntos lo que se puede hacer. La he hecho venir para que hablemos tranquilamente. Siéntese, haga el favor.