Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Conozco la teorÃa de que usted me ha hablado. He leÃdo en una revista un artÃculo de mi hermano acerca de los hombres superiores. Me lo trajo Rasumikhine.
‑¿Rasumikhine? ¿Un artÃculo de su hermano en una revista? Ignoraba que hubiera escrito semejante artÃculo… Pero ¿adónde va, Avdotia Romanovna?
‑Quiero ver a Sonia Simonovna ‑repuso Dunia con voz débil‑. ¿Dónde está la puerta de su habitación? Tal vez ha regresado ya. Quiero verla en seguida para que ella me…
No pudo terminar; se ahogaba materialmente.
‑Sonia Simonovna no volverá hasta la noche. Asà lo supongo. TenÃa que volver en seguida y no lo ha hecho. Esto es señal de que regresará tarde.
‑¡Me has engañado! ¡Me has mentido! ‑exclamó Dunia en un arrebato de cólera que la enloquecÃa‑. Ahora lo veo claro. ¡Me has mentido! ¡No te creo, no te creo!
Y cayó casi desvanecida en una silla que Svidrigailof se apresuró a acercarle.
‑Pero, ¿qué le ocurre, Avdotia Romanovna? Cálmese. Tenga, beba un poco de agua.
Svidrigailof le salpicó el rostro. Dunetchka se estremeció y volvió en sÃ.