Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Ha pronunciado usted la palabra «emboscada», Avdotia Romanovna. Bien, pues si existe esa emboscada, habrá de pensar usted en que he tomado toda clase de precauciones. Sonia Simonovna no está en su habitación. Los Kapernaumof quedan lejos, a cinco piezas de aquÃ. Soy mucho más fuerte que usted, y tampoco puedo temer que usted me denuncie, porque en este caso perderÃa a su hermano, y usted no quiere perderlo, ¿verdad? Además, nadie la creerÃa. ¿Qué explicación puede tener que una joven vaya sola a visitar a un hombre soltero? O sea que si usted se decidiese a sacrificar a su hermano, serÃa inútil, porque no podrÃa probar nada. Una violación es sumamente difÃcil de demostrar.
‑¡Miserable!
‑Puede decir lo que quiera, pero le advierto que hasta ahora me he limitado a hacer simples suposiciones. Personalmente, estoy de acuerdo con usted. Obrar por la fuerza contra alguien es una bajeza. Mi intención era únicamente tranquilizar su conciencia en el caso de que usted… , de que usted quisiera salvar a su hermano de buen grado, es decir, tal como yo le he propuesto. Usted no harÃa entonces sino inclinarse ante las circunstancias, ceder a la necesidad, por decirlo asÃ… Piense usted en ello. La suerte de su hermano, y también la de su madre, está en sus manos. Piense, además, que yo seré su esclavo, y para toda la vida… Espero su resolución.