Crimen y Castigo
Crimen y Castigo Más adelante se supo que Svidrigailof habÃa hecho aquella misma noche otra visita extraordinaria y sorprendente. SeguÃa lloviendo. A las once y veinte se presentó, completamente empapado, en casa de los padres de su prometida, que habitaban un pequeño departamento en la tercera avenida de Vasilievski Ostrof. No le fue fácil conseguir que le abrieran. Su llegada a aquella hora intempestiva causó gran desconcierto. Pero Arcadio Ivanovitch tenÃa el don de captarse a las personas cuando se lo proponÃa, y aquellos padres que en el primer momento ‑y con sobrados motivos‑ habÃan considerado la visita de Svidrigailof como una calaverada de borracho, se convencieron muy pronto de su error.
La inteligente y amable madre de la novia le acercó el sillón del achacoso padre y abrió la conversación con grandes rodeos. Nunca iba derecha al asunto y empezaba por una serie de sonrisas, gestos y ademanes. Por ejemplo, cuando quiso saber la fecha en que Arcadio Ivanovitch se proponÃa celebrar la boda, comenzó interesándose vivamente por ParÃs y la vida de su alta sociedad, para ir trasladándolo poco a poco desde aquella lejana capital a Vasilievski Ostrof.
Arcadio Ivanovitch habÃa respetado siempre estas pequeñas argucias, pero aquella noche estaba más impaciente que de costumbre y solicitó ver en seguida a su futura esposa, a pesar de que le habÃan dicho que estaba acostada. Su demanda fue atendida.