Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Al ir a ofrecerte a la expiación, ¿acaso no borrarás la mitad de tu crimen? ‑exclamó, cerrando más todavÃa el cerco de sus brazos y besando a Rodia.
‑¿Mi crimen? ¿Qué crimen? ‑exclamó el joven en un repentino acceso de furor‑. ¿El de haber matado a un gusano venenoso, a una vieja usurera que hacÃa daño a todo el mundo, a un vampiro que chupaba la sangre a los necesitados? Un crimen asà basta para borrar cuarenta pecados. No creo haber cometido ningún crimen y no trato de expiarlo. ¿Por qué me han de gritar por todas partes: « ¡Has cometido un crimen! »? Ahora que me he decidido a afrontar este vano deshonor me doy cuenta de lo absurdo de mi proceder. Sólo por cobardÃa y por debilidad voy a dar este paso… , o tal vez por el interés de que me habló Porfirio.
‑Pero ¿qué dices, Rodia? ‑exclamó Dunia, consternada‑. Has derramado sangre.