Crimen y Castigo
Crimen y Castigo «Iré a casa de Rasumikhine ‑se dijo entonces con toda calma, como el que ha tomado una resolución irrevocable‑; iré a casa de Rasumikhine, cierto, pero no ahora… ; iré a su casa al dÃa siguiente del hecho, cuando todo haya terminado y todo haya cambiado para mÃ.»
Repentinamente, Raskolnikof volvió en sÃ.
«Después del hecho ‑se dijo con un sobresalto‑. Pero este hecho ¿se llevará a cabo, se realizará verdaderamente?»
Se levantó del banco y echó a andar con paso rápido. Casi corrÃa, con la intención de volver a su casa. Pero al pensar en su habitación experimentó una impresión desagradable. Era en su habitación, en aquel miserable tabuco, donde habÃa madurado la «cosa», hacÃa ya más de un mes. Raskolnikof dio media vuelta y continuó su marcha a la ventura.