Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Oye ‑dijo el estudiante, cada vez más acalorado‑, quiero exponerte una cuestión seria. Naturalmente, he hablado en broma, pero escucha. Por un lado tenemos una mujer imbécil, vieja, enferma, mezquina, perversa, que no es útil a nadie, sino que, por el contrario, es toda maldad y ni ella misma sabe por qué vive. Mañana morirá de muerte natural… ¿Me sigues? ¿Comprendes?
‑Sà ‑afirmó el oficial, observando atentamente a su entusiasmado amigo.