Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Apenas puede tenerse en pie, y tú todavÃa… ‑empezó a decir el comisario.
‑No se preocupe ‑repuso Ilia Petrovitch con acento enigmático.
Nikodim Fomitch iba a decir algo más, pero su mirada se encontró casualmente con la del secretario, que estaba fija en él, y esto fue suficiente para que se callara. Se hizo un silencio general, repentino y extraño.
‑Ya no le necesitamos ‑dijo al fin Ilia Petrovitch‑. Puede usted marcharse.
Raskolnikof se fue. Apenas hubo salido, la conversación se reanudó entre los policÃas con gran vivacidad. La voz del comisario se oÃa más que las de sus compañeros. ParecÃa hacer preguntas.
Ya en la calle, Raskolnikof recobró por completo la calma.
«Sin duda, van a hacer un registro, y en seguida ‑se decÃa mientras se encaminaba a su alojamiento‑. ¡Los muy canallas! Sospechan de mÃ.»
Y el terror que le dominaba poco antes volvió a apoderarse de él enteramente.