Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Has echado un buen sueño, amigo. Deben de ser las seis de la tarde. Has dormido más de seis horas.
‑¡Seis horas durmiendo, Señor… !
‑No hay ningún mal en ello. Por el contrario, el sueño es beneficioso. ¿Acaso tenías algún negocio urgente? ¿Una cita? Para eso siempre hay tiempo. Hace ya tres horas que estoy esperando que te despiertes. He pasado dos veces por aquí y seguías durmiendo. También he ido dos veces a casa de Zosimof. No estaba… Pero no importa: ya vendrá… Además, he tenido que hacer algunas cosillas. Hoy me he mudado de domicilio, Ilevándome a mi tío con todo lo demás… , pues has de saber que tengo a mi tío en casa. Bueno, ya hemos hablado bastante de cosas inútiles. Vamos a lo que interesa. Trae el paquete, Nastasia… ¿Y tú cómo estás, amigo mío?
‑Me siento perfectamente. Ya no estoy enfermo… Oye, Rasumikhine: ¿hace mucho tiempo que estás aquí?
‑Ya te he dicho que hace tres horas que estoy esperando que te despiertes.
‑No, me refiero a antes.
‑¿Cómo a antes?
‑¿Desde cuándo vienes aquí?
‑Ya te lo he dicho. ¿Lo has olvidado?