Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ȃl me contestó que se los habÃa encontrado en la calle, y yo no le hice más preguntas. Le di un rublo. Pensé que si yo no hacia la operación, se aprovecharÃa otro, que Nicolás se beberÃa el dinero de todas formas y que era preferible que la joya quedara en mis manos, pues estaba decidido a entregarla a la policÃa si me enteraba de que era un objeto robado, al venir alguien a reclamarla.»
‑Naturalmente ‑dijo Rasumikhine‑, esto era un cuento tártaro. Duchkhine mentÃa descaradamente, pues le conozco y sé que cuando aceptó de Nicolás esos pendientes que valen treinta rublos no fue precisamente para entregarlos a la policÃa. Si lo hizo fue por miedo. Pero esto poco importa. Dejemos que Duchkhine siga hablando.