Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Eso está en el bulevar Vosnesensky ‑interrumpió Rasumikhine‑. El comerciante Iuchine alquila dos pisos amueblados. Yo he ido a verlos.
‑SÃ, son departamentos amueblados…
‑Aquello es un verdadero infierno, sucio, pestilente y, además, un lugar nada recomendable. Allà han ocurrido las cosas más viles. Sólo el diablo sabe qué vecindario es aquél. Yo mismo fui allà atraÃdo por un asunto escandaloso. Por lo demás, los departamentos se alquilan a buen precio.
‑Como es natural, yo no pude procurarme todos esos informes, pues acababa de llegar a Petersburgo ‑dijo Piotr Petrovitch, un tanto molesto‑; pero, sea como fuere, las dos habitaciones que he alquilado son muy limpias. Además, hay que tener en cuenta que todo esto es provisional… Yo tengo ya contratado nuestro definitivo… , mejor dicho, nuestro futuro hogar ‑añadió volviéndose hacia Raskolnikof‑. Sólo falta arreglarlo, y ya lo estoy haciendo. Yo mismo tengo ahora una habitación amueblada bastante reducida. Está a dos pasos de aquÃ, en casa de la señora de Lipevechsel. Vivo con un joven que es amigo mÃo: Andrés Simonovitch Lebeziatnikof. Él es precisamente el que me ha indicado la casa Bakaleev.
‑¿Lebeziatnikof? ‑preguntó Raskolnikof, pensativo, como si este nombre le hubiese recordado algo.