Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Ya hemos trabado conocimiento ‑dijo a Raskolnikof‑. Espero que, una vez esté curado, nuestras relaciones serán más Ãntimas, debido a las circunstancias que ya conoce usted. Le deseo un rápido restablecimiento.
Raskolnikof ni siquiera dio muestras de haberle oÃdo, y Piotr Petrovitch se puso en pie.
‑Seguramente ‑dijo Zosimof a Rasumikhine‑, el asesino es uno de sus deudores.
‑Seguramente ‑repitió Rasumikhine‑. Porfirio no revela a nadie sus pensamientos pero sólo interroga a los que tenÃan algo empeñado en casa de la vieja.
‑¿Los interroga? ‑exclamó Raskolnikof.
‑SÃ, ¿por qué?
‑No, por nada.
‑Pero ¿cómo sabe quiénes son? ‑preguntó Zosimof.
‑Koch ha indicado algunos. Los nombres de otros figuraban en los papeles que envolvÃan los objetos, y otros, en fin, se han presentado espontáneamente al enterarse de lo ocurrido.
‑El culpable debe de ser un profesional de gran experiencia. ¡Qué resolución, qué audacia!