Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Cómo no? Ha ocurrido en las cercanías de la casa donde me hospedo.
‑¿Conoce usted los detalles?
‑Los detalles, no, pero este asunto me interesa por la cuestión general que plantea. Dejemos a un lado el aumento incesante de la criminalidad durante los últimos cinco años en las clases bajas. No hablemos tampoco de la sucesión ininterrumpida de incendios provocados y actos de pillaje. Lo que me asombra es que la criminalidad crezca de modo parecido en las clases superiores. Un día nos enteramos de que un ex estudiante ha asaltado el coche de correos en la carretera. Otro, que hombres cuya posición los sitúa en las altas esferas fabrican moneda falsa. En Moscú se descubre una banda de falsificadores de billetes de la lotería, uno de cuyos jefes era un profesor de historia universal. Además, se da muerte a un secretario de embajada por una oscura cuestión de dinero… Si la vieja usurera ha sido asesinada por un hombre de la clase media (los mujiks no tienen el hábito de empeñar joyas), ¿cómo explicar este relajamiento moral en la clase más culta de nuestra ciudad?
‑Los fenómenos económicos han producido transformaciones que… ‑comenzó a decir Zosimof.
‑¿Cómo explicarlo? ‑le interrumpió Rasumikhine‑. Pues precisamente por esa falta de actividad razonada.