Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Tal vez este señor Piotr Petrovitch tenga algo que ver con ello. De la conversación que ha sostenido con él se desprende que se va a casar con la hermana de Rodia y que nuestro amigo se ha enterado de ello poco antes de su enfermedad.
‑SÃ, es el diablo el que lo ha traÃdo, pues su visita lo ha echado todo a perder. Y ¿has observado que, aunque parece indiferente a todo, hay una cosa que le saca de su mutismo? Ese crimen… OÃr hablar de él le pone fuera de sÃ.
‑Lo he notado en seguida ‑respondió Rasumikhine‑. Presta atención y se inquieta. Precisamente se puso enfermo el dÃa en que oyó hablar de ese asunto en la comisarÃa. Incluso se desvaneció.
‑Ven esta noche a mi casa. Quiero que me cuentes detalladamente todo eso. Me interesa mucho. Yo también tengo algo que contarte. Volveré a verle dentro de media hora. Por el momento no hay que temer ningún trastorno cerebral grave.
‑Gracias por todo. Ahora voy a ver a Pachenka. Diré a Nastasia que lo vigile.
Cuando sus amigos se fueron, Raskolnikof dirigió una mirada llena de angustiosa impaciencia hasta Nastasia, pero ella no parecÃa dispuesta a marcharse.
‑¿Te traigo ya el té? ‑preguntó.
‑Después. Ahora quiero dormir. Vete.