Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Yo habrÃa procedido de modo distinto ‑manifestó‑. Le voy a explicar cómo me habrÃa comportado al cambiar el dinero. Yo habrÃa contado los mil primeros rublos lo menos cuatro veces, examinando los billetes por todas partes. Después, el segundo fajo. De éste habrÃa contado la mitad y entonces me habrÃa detenido. Del montón habrÃa sacado un billete de cincuenta rublos y lo habrÃa mirado al trasluz, y después, antes de volver a colocarlo en el fajo, lo habrÃa vuelto a examinar de cerca, como si temiese que fuera falso. Entonces habrÃa empezado a contar una historia. «Tengo miedo, ¿sabe? Un pariente mÃo ha perdido de este modo el otro dÃa veinticinco rublos.» Ya con el tercer millar en la mano, dirÃa: «Perdone: me parece que no he contado bien el segundo fajo, que me he equivocado al llegar a la séptima centena.» Después de haber vuelto a contar el segundo millar, contarÃa el tercero con la misma calma, y luego los otros dos. Cuando ya los hubiera contado todos, habrÃa sacado un billete del segundo millar y otro del quinto, por ejemplo, y habrÃa rogado que me los cambiasen. HabrÃa fastidiado al empleado de tal modo, que él sólo habrÃa pensado en librarse de mÃ. Finalmente, me habrÃa dirigido a la salida. Pero, al abrir la puerta… «¡Ah, perdone!» y habrÃa vuelto sobre mis pasos para hacer una pregunta. Asà habrÃa procedido yo.