Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¡Claro! Hace ya mucho tiempo. Yo, como soy ya mayor, rezo bajito y sola, y Kolia y Lidotchka rezan en voz alta con mamá. Primero dicen la oración a la Virgen, después otra: «Señor, perdona a nuestro otro papá y bendÃcelo.» Porque nuestro primer papá se murió, y éste era el segundo, y nosotros rezábamos también por el primero.
‑Poletchka, yo me llamo Rodion. Nómbrame también alguna vez en tus oraciones… «Y también a tu siervo Rodion… » Basta con esto.
‑Toda mi vida rezaré por usted ‑respondió calurosamente la niña.
Y de pronto se echó a reÃr, se arrojó sobre Raskolnikof y otra vez le rodeó el cuello con los brazos.
Raskolnikof le dio su nombre y su dirección y le prometió volver al dÃa siguiente. La niña se separó de él entusiasmada. Ya eran más de las diez cuando el joven salió de la casa. Cinco minutos después se hallaba en el puente, en el lugar desde donde la mujer se habÃa arrojado al agua.