Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Haces bien en acompañarlo a casa ‑dijo Zosimof a Rasumikhine‑. Ya veremos cómo va la cosa mañana. Pero por hoy no estoy descontento. Observo una gran mejorÃa. Esto demuestra que no hay mejor maestro que la experiencia.
‑¿Sabes lo que me ha dicho Zosimof en voz baja ahora mismo, cuando salÃamos? ‑murmuró Rasumikhine apenas estuvieron en la calle‑. No te lo diré todo, querido: son cosas de imbéciles… Pues Zosimof me ha dicho que charlase contigo por el camino y te tirase de la lengua para después contárselo a él todo. Cree que tú… que tú estás loco, o que te falta poco para estarlo. ¿Te has fijado? En primer lugar, tú eres tres veces más inteligente que él; en segundo, como no estás loco, puedes burlarte de esta idea disparatada, y, finalmente, ese fardo de carne especializado en cirugÃa está obsesionado desde hace algún tiempo por las enfermedades mentales. Pero algo le ha hecho cambiar radicalmente el juicio que habÃa formado sobre ti, y es la conversación que has tenido con Zamiotof.
‑Por lo visto, Zamiotof te lo ha contado todo.