Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Lo ha dicho, pero no es verdad. No, no lo es. Incluso le ha dado unos sellos; yo lo he visto. Cuando se los daba, ya debÃan de haber llegado ustedes… Por cierto que habrÃa sido preferible que llegasen mañana… Hemos hecho bien en marcharnos… Dentro de una hora, como les he dicho, el mismo Zosimof irá a darles noticias… Y él no estará bebido, y yo tampoco lo estaré entonces… Pero ¿saben por qué he bebido tanto? Porque esos malditos me han obligado a discutir… ¡Y eso que me habÃa jurado a mà mismo no tomar parte jamás en discusiones… ! Pero ¡dicen unas cosas tan absurdas… ! He estado a punto de pegarles. He dejado a mi tÃo en mi lugar para que los atienda… Aunque no lo crean ustedes, son partidarios de la impersonalidad. No hay que ser jamás uno mismo. Y a esto lo consideran el colmo del progreso. Si los disparates que dicen fueran al menos originales… Pero no…
‑Óigame ‑dijo tÃmidamente Pulqueria Alejandrovna. Pero con esta interrupción no consiguió sino enardecer más todavÃa a Rasumikhine.