Crimen y Castigo
Crimen y Castigo No era extraño que el fogoso, honesto y sencillo Rasumikhine, aquel gigante accidentalmente borracho, hubiera perdido la cabeza apenas vio a aquella mujer superior a todas las que habÃa visto hasta entonces. Además, el azar habÃa querido que viera por primera vez a Dunia en un momento en que la angustia, por un lado, y la alegrÃa de reunirse con su hermano, por otro, la transfiguraban. Todo esto explica que, al advertir que el labio de Avdotia Romanovna temblaba de indignación ante las acusaciones de Rodia, Rasumikhine hubiera mentido en defensa de la joven.