Crimen y Castigo
Crimen y Castigo «¿Dónde vivirá? ‑pensó‑. Yo he visto a esta muchacha en alguna parte. Procuraré recordar.»
Cuando llegó a la primera bocacalle, pasó a la esquina de enfrente y se volvió, pudiendo advertir que la muchacha habÃa seguido la misma dirección que él sin darse cuenta de que la espiaban. La joven llegó a la travesÃa y se internó por ella, sin cruzar la calzada. El desconocido continuó su persecución por la acera opuesta, sin perder de vista a Sonia, y cuando habÃan recorrido unos cincuenta pasos, él cruzó la calle y la siguió por la misma acera, a unos cinco pasos de distancia.