Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Qué quiere usted que le diga? Eso no me afecta lo más mÃnimo. Asà es y asà será siempre… FÃjese usted en éste ‑e indicó con un gesto a Rasumikhine‑. Hace un momento decÃa que yo disculpaba el asesinato. Pero ¿eso qué importa? La sociedad está bien protegida por las deportaciones, las cárceles, los presidios, los jueces. No tiene motivo para inquietarse. No tiene más que buscar al delincuente.
‑¿Y si se le encuentra?
‑Peor para él.
‑Su lógica es irrefutable. Pero la conciencia está en juego.
‑Eso no debe preocuparle.
‑Es una cuestión que afecta a los sentimientos humanos.
‑El que sufre reconociendo su error, recibe un castigo que se suma al del penal.
‑Asà ‑dijo Rasumikhine, malhumorado‑, los hombres geniales, esos que tienen derecho a matar, ¿no han de sentir ningún remordimiento por haber derramado sangre humana… ?