Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Con mucho gusto. He decidido emprender un viaje y quisiera arreglar ciertos asuntos antes de partir… Mis hijos se han quedado con su tÃa; son ricos y no me necesitan para nada. Además, ¿cree usted que yo puedo ser un buen padre? Para cubrir mis necesidades personales, sólo me he quedado con la cantidad que me regaló Marfa Petrovna el año pasado. Con ese dinero tengo suficiente… perdone, vuelvo al asunto. Antes de emprender este viaje que tengo en proyecto y que seguramente realizaré he decidido terminar con el señor Lujine. No es que le odie, pero él fue el culpable de mi último disgusto con Marfa Petrovna. Me enfadé cuando supe que este matrimonio habÃa sido un arreglo de mi mujer. Ahora yo desearÃa que usted intercediera para que Avdotia Romanovna me concediera una entrevista, en la cual le explicarÃa, en su presencia si usted lo desea asÃ, que su enlace con el señor Lujine no sólo no le reportarÃa ningún beneficio, sino que, por el contrario, le acarrearÃa graves inconvenientes. Acto seguido, me excusarÃa por todas las molestias que le he causado y le pedirÃa permiso para ofrecerle diez mil rublos, lo que le permitirÃa romper su compromiso con Lujine, ruptura que de buena gana llevará a cabo (estoy seguro de ello) si se le presenta una ocasión.
‑Realmente está usted loco ‑exclamó Raskolnikof, menos irritado que sorprendido‑. ¿Cómo se atreve a hablar de ese modo?