Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Oiga: esa Terebieva, ¿no es aquella de la que usted me dijo que andaba por la tercera unión libre?
‑Bien mirado, sólo era la segunda. Pero aunque fuese la cuarta o la decimoquinta, esto tiene muy poca importancia. Ahora más que nunca siento haber perdido a mi padre y a mi madre. ¡Cuántas veces he soñado en mi protesta contra ellos! Ya me las habrÃa arreglado para provocar la ocasión de decirles estas cosas. Estoy seguro de que les habrÃa convencido. Los habrÃa anonadado. Créame que siento no tener a nadie a quien…
‑Anonadar. ¡Je, je, je! En fin, dejemos esto. Oiga: ¿conoce usted a la hija del difunto, esa muchachita delgaducha? ¿Verdad que es cierto lo que se dice de ella?