Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Lo he visto todo y todo lo he oÃdo -dijo, recalcando esta última palabra‑. Lo que usted acaba de hacer es noble, es decir, humano. Ya he visto que usted no quiere que le den las gracias. Y aunque mis principios particulares me prohÃben, lo confieso, practicar la caridad privada, pues no sólo es insuficiente para extirpar el mal, sino que, por el contrario, lo fomenta, no puedo menos de confesarle que su gesto me ha producido verdadera satisfacción. SÃ, sÃ; su gesto me ha impresionado.
‑¡Bah! No tiene importancia ‑murmuró Piotr Petrovitch un poco emocionado y mirando a Lebeziatnikof atentamente.