Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Esto es lo que no comprendo. Pero le aseguro que he dicho la verdad. Tan cierto estoy de no equivocarme, miserable criminal, que en el momento en que le estrechaba la mano felicitándole, recuerdo que me preguntaba con qué fin habrÃa regalado usted ese billete a hurtadillas, o, dicho de otro modo, por qué se ocultaba para hacerlo. Misterio. Me he dicho que tal vez querÃa usted ocultarme su buena acción al saber que soy enemigo por principio de la caridad privada, a la que considero como un paliativo inútil. He deducido, pues, que no querÃa usted que se supiera que entregaba a Sonia Simonovna una cantidad tan importante, y, además, que deseaba dar una sorpresa a la beneficiada… Todos sabemos que hay personas que se complacen en ocultar las buenas acciones… También me he dicho que tal vez querÃa usted poner a prueba a la muchacha, ver si volvÃa para darle las gracias cuando encontrara el dinero en su bolsillo. O, por el contrario, que deseaba usted eludir su gratitud, según el principio de que la mano derecha debe ignorar… , y otras mil suposiciones parecidas. Sólo Dios sabe las conjeturas que han pasado por mi cabeza… Decidà reflexionar más tarde a mis anchas sobre el asunto, pues no querÃa cometer la indelicadeza de dejarle entrever que conocÃa su secreto. De pronto me ha asaltado un temor: al no conocer su acto de generosidad, Sonia Simonovna podÃa perder el dinero sin darse cuenta. Por eso he tomado la determinación de venir a decirle que usted habÃa depositado un billete de cien rublos en su bolsillo. Pero, al pasar, me he detenido en la habitación de las señoras Kobiliatnikof a fin de entregarles la «Ojeada general sobre el método positivo» y recomendarles especialmente el artÃculo de Piderit, y también el de Wagner. Finalmente, he llegado aquà y he podido presenciar el escándalo. Y dÃgame: ¿se me habrÃa ocurrido pensar en todo esto, me habrÃa hecho todas estas reflexiones si no le hubiera visto introducir el billete de cien rublos en el bolsillo de Sonia Simonovna?