Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Tal vez me haya calumniado a mà mismo ‑dijo, absorto y con acento sombrÃo‑. Acaso soy un hombre todavÃa, no un gusano, y me he precipitado al condenarme. Voy a intentar seguir luchando.
Y sonrió con arrogancia.
‑¡Pero llevar esa carga de sufrimiento toda la vida, toda la vida… !
‑Ya me acostumbraré ‑dijo Raskolnikof, todavÃa triste y pensativo.
Pero un momento después exclamó:
‑¡Bueno, basta de lamentaciones! Hay que hablar de cosas más importantes. He venido a decirte que me siguen la pista de cerca.
‑¡Oh! ‑exclamó Sonia, aterrada.