Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Y tu vida qué? ‑exclamó la joven‑. ¿Cómo vivirás? ¿Podrás vivir desde ahora? ¿Te atreverás a dirigir la palabra a tu madre… ? ¿Qué será de ellas… ? Pero ¿qué digo? Ya has abandonado a tu madre y a tu hermana. Bien sabes que las has abandonado… ¡Señor… ! Él ya ha comprendido lo que esto significa… ¿Se puede vivir lejos de todos los seres humanos? ¿Qué va a ser de ti?
‑No seas niña, Sonia ‑respondió dulcemente Raskolnikof‑. ¿Quién es esa gente para juzgar mi crimen? ¿Qué podrÃa decirles? Su autoridad es pura ilusión. Dan muerte a miles de hombres y ven en ello un mérito. Son unos bribones y unos cobardes, Sonia… No iré. ¿Qué quieres que les diga? ¿Que he escondido el dinero debajo de una piedra por no atreverme a quedármelo? ‑Y añadió, sonriendo amargamente‑: Se burlarÃan de mÃ. DirÃan que soy un imbécil al no haber sabido aprovecharme. Un imbécil y un cobarde. No comprenderÃan nada, Sonia, absolutamente nada. Son incapaces de comprender. ¿Para qué ir? No, no iré. No seas niña, Sonia.
‑Tu vida será un martirio ‑dijo la joven, tendiendo hacia él los brazos en una súplica desesperada.