Crimen y Castigo
Crimen y Castigo «Hay que terminar con Svidrigailof a toda costa y lo antes posible. Sin duda está esperando que vaya a verle.»
En este momento, en su agotado corazón brotó tal odio contra sus dos enemigos, Svidrigailof y Porfirio, que no habría vacilado en matar a cualquiera de ellos si los hubiese tenido a su merced. Por lo menos tuvo la impresión de que seria capaz de hacerlo algún día.
‑Ya lo verán, ya lo verán ‑murmuró.
Pero apenas abrió la puerta se dio de manos a boca con Porfirio, que estaba en el vestíbulo.
El juez de instrucción venía a visitarle. Raskolnikof quedó estupefacto en el primer momento, pero se recobró rápidamente. Por extraño que pueda parecer, esta visita le extrañó muy poco y no le inquietó apenas.
Tras un ligero estremecimiento se puso en guardia.
«Esto puede ser el final ‑se dijo‑. Pero ¿cómo habrá podido llegar tan en silencio que no lo he oído? ¿Habrá venido a espiarme?»