Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Haga usted lo que quiera, pero yo no iré con usted cuando salga de casa. ¿Para qué… ? Óigame: estoy convencido de que usted desconfÃa de mà sólo porque he tenido la delicadeza de no hacerle preguntas enojosas… Usted ha interpretado erróneamente mi actitud. JurarÃa que es esto. Sea usted también delicado conmigo.
‑¿Con usted, que escucha detrás de las puertas?
‑¡Ya salió aquello! ‑exclamó Svidrigailof entre risas‑. Le aseguro que me habrÃa asombrado que no mencionara usted este detalle. ¡Ja, ja! Aunque comprendà perfectamente lo que usted habÃa hecho, no entendà todo lo demás que dijo. Tal vez soy un hombre anticuado, incapaz de comprender ciertas cosas. ExplÃquemelo, por el amor de Dios. Ilústreme, enséñeme las ideas nuevas.
‑Usted no pudo oÃr nada. Todo eso son invenciones suyas.