Diario de un escritor

Diario de un escritor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Es la primera vez que se pone así en tres meses —se dice la sufriente dama, midiéndola con los ojos—. ¡Debería hablarme! ¡Sí, debería! Su obligación es distraerme, consolarme; es la institutriz y por lo tanto tiene que desvivirse, colmarme de atenciones. ¡Aunque la culpa de todo la tiene ese chisgarabís!» y sigue mirando de reojo, llena de rencor, a la muchacha. Su orgullo le impide dirigirle la palabra. Entre tanto, la muchacha sueña con San Petersburgo, que acaban de dejar atrás, con las patillas de su primo, con un oficial amigo suyo, con dos estudiantes. Sueña con un círculo en que se reúnen muchos estudiantes de ambos sexos, y al que ya la han invitado.

«¡Que se vayan al diablo! —decide la institutriz de una vez por todas—. Me quedaré un mes más en casa de estos memos, aunque, como siga aburriéndome de esta manera, me largo a San Petersburgo. Y, si no tengo nada que zampar, me haré comadrona. ¡Se acabó!»

El barco llega por fin a puerto y todos se abalanzan hacia la salida, como escapando del aire viciado de un calabozo. ¡Qué día tan caluroso! ¡Qué cielo tan claro y magnífico! Pero no hay tiempo para mirar el cielo. Tenemos prisa, mucha prisa; y el cielo no va a marcharse de ahí.

El cielo es algo cotidiano; el cielo es una cosa de nada. En cambio, vivir no es ninguna broma.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker