Diario de un escritor
Diario de un escritor Y se pega un tiro. Pero ahí al menos se puede entender algo: «¿Cómo se puede vivir sin orgullo?». En cambio, ese otro mira a su alrededor, da unos pasos y se pega un tiro en silencio, simplemente porque no tiene dinero para mantener a una querida. Y eso es ya una auténtica cochinada.
Nuestros periódicos aseguran que todo se debe a que esos individuos piensan demasiado. «Están piensa que te piensa, y de pronto encuentran lo que estaban buscando». Yo estoy convencido de lo contrario; a saber, que no piensan absolutamente en nada, que son totalmente incapaces de formarse una sola idea, que son tan ignorantes como los salvajes y que todos sus deseos responden a un impulso visceral, no a una idea consciente; en suma, una auténtica cochinada. El liberalismo nada tiene que ver con eso.
Además, ni siquiera albergan por un instante las reflexiones de Hamlet: «Ese miedo a lo que habrá allá…».