Diario de un escritor
Diario de un escritor —Lo que no admite dudas —me dijo mi interlocutor— es que en muy poco tiempo en el seno del pueblo surgirán nuevas cuestiones; de hecho ya han surgido: un conjunto, una baterÃa terrible de cuestiones nuevas, inéditas, que no se habÃan planteado hasta ahora, y todo ello con la mayor naturalidad. Pero ¿quién responderá a esas cuestiones del pueblo? ¿Quién de nosotros está preparado para contestarlas? ¿Quién será el primero en hacerlo? ¿Quién aguarda y se prepara para ese momento? He ahà el problema, nuestro problema, que reviste la mayor importancia.