El doble
El doble –¡Iákov Petróvich! –gritó angustiado–. Yo nunca he sido su enemigo. Malas personas me han descrito injustamente… Por mi parte, estoy dispuesto… Iákov Petróvich, ¿no quiere que usted y yo, Iákov Petróvich, entremos ahora allÃ?… Y allÃ, de todo corazón, como usted acaba justamente de decir, y con un lenguaje franco y noble… allà en ese café; entonces todo se aclarará por sà mismo… ¡Asà es, Iákov Petróvich! Entonces sin falta todo se aclarará por sà mismo…