El doble
El doble –¡PermÃtame, permÃtame! –respondió Guerásimich, apartando con bastante resolución al señor Goliadkin con la mano y abriendo el paso a dos señores que en ese mismo instante entraban en el recibidor. Eran Andréi FilÃppovich y su sobrino VladÃmir Semiónovich. Ambos miraron con perplejidad al señor Goliadkin. Andréi FilÃppovich quiso decir algo, pero el señor Goliadkin ya habÃa tomado una decisión; ya salÃa del recibidor de Olsufi Ivánovich con la mirada baja, enrojecido, sonriendo, con el rostro totalmente desconcertado.
–Pasaré luego, Guerásimich; me explicaré; confÃo en que todo esto no tardará en aclararse –dijo en el umbral, con un pie ya en la escalera…
–¡Iákov Petróvich, Iákov Petróvich!… –se oyó la voz de Andréi FilÃppovich, que iba en pos del señor Goliadkin.
El señor Goliadkin ya se hallaba en el primer descanso de la escalera. Se volvió rápidamente hacia Andréi FilÃppovich.
–¿Qué desea, Andréi FilÃppovich? –preguntó con tono bastante resuelto.
–¿Qué le pasa, Iákov Petróvich? ¿Cómo es que…?
–No me pasa nada, Andréi FilÃppovich, no me pasa nada. Estoy aquà por cuenta propia. Es mi vida privada, Andréi FilÃppovich, es mi vida privada.
–¿Cómo dice, señor?