El doble
El doble –Es usted un tonto, Alekseich. Vaya a las habitaciones y envÃe aquà al canalla de Semiónich. Imposible, señor –dijo con tono cortés, pero resuelto, dirigiéndose al señor Goliadkin–. Absolutamente imposible, señor. Me pide que lo disculpe, pero no puede recibirlo, señor.
–¿Asà ha dicho, que no puede recibirme? –preguntó indeciso el señor Goliadkin–. Disculpe usted, Guerásimich, pero ¿por qué es imposible?
–Es absolutamente imposible, señor. Yo lo he anunciado, señor, y me ha dicho que lo perdone. Dice que no puede recibirlo, señor.
–Pero ¿por qué? ¿Cómo es esto? ¿Cómo…? Guerásimich… yo…
–¡PermÃtame, permÃtame!…
–Bueno, la cosa es distinta si me pide perdón. Pero, de todas formas, permÃtame, Guerásimich, ¿cómo es esto?