El doble
El doble –¿Olsufi Ivánovich? –preguntó al hombre que le habÃa abierto la puerta.
–Está en casa, señor; es decir, no, señor, no está en casa.
–¿Cómo? ¿Qué dices, querido? Él está en casa. Vengo a la comida, hermano. ¿Acaso no me conoces?
–¡Cómo no voy a conocerlo, señor! Me han ordenado no recibirlo.
–Tú… tú, hermano…. Seguramente te equivocas, hermano. ¡Soy yo! Ya ves que soy yo. Estoy invitado, hermano; vengo a la comida –dijo el señor Goliadkin, arrojando el capote y mostrando la visible intención de pasar a las habitaciones.
–PermÃtame, señor, pero no se puede. Me han ordenado no recibirlo, me han ordenado no permitir que entre. ¡Asà es!
El señor Goliadkin palideció. En ese mismo momento la puerta que daba a las habitaciones interiores se abrió y apareció Guerásimich, el viejo ayuda de cámara de Olsufi Ivánovich.
–Emelián Guerásimovich, aquà el señor quiere pasar y yo…