El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Por qué? No veo; es un pequeño brindis sumamente ingenioso.

—Vamos a ver, ¿estaba usted ya borracho antes de venir?

—¡Psé!, había bebido un poco. ¿Por qué me lo pregunta usted?

—¡Oh!, por nada. Pero me había parecido ver anoche, y esta mañana sobre todo, que tenía usted un verdadero sentimiento por la muerte de Natalia Vasilievna.

—¿Y quién le dice a usted que mi sentimiento es menos verdadero en este instante? —exclamó Pavel Pavlovich, saltando de nuevo, como movido por un resorte.

—No es eso lo que quiero decir. Pero, en fin, usted mismo reconocerá que se engañó respecto a Stepan Mikhailovich, cosa que no deja de tener su importancia.

—¡Ah, está usted ardiendo por saber cómo he podido enterarme de lo que atañe a Stepan Mikhailovich!

Veltchaninov enrojeció de cólera.

—Le repito a usted que me es indiferente.

«¿Y si le pusiera de patitas en la calle con su botella?», pensó. Y su cólera crecía, y sus mejillas se amorataban.

—¡En fin, nada de eso tiene importancia! —dijo Pavel Pavlovich, como si quisiera darle ánimos. Y se llenó otra vez la copa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker