El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su actitud era más segura que la víspera, y al mismo tiempo se echaba de ver que se sentía más intimidado. Ya su exterior bastaba para llamar la atención. Iba vestido muy rebuscadamente, con chaqué, pantalón claro muy ceñido, chaleco de fantasía, guantes, unas gafas de oro, una camisa irreprochable, y todo él muy perfumado, con un no sé que de ridículo extraño y desagradable.

—Sí, Aléksieyi Ivanovich —prosiguió, inclinándose—; mi visita le sorprende a usted; no trate de ocultarlo. Pero, a mi juicio, hay cosas que no pueden darse tan fácilmente al olvido, y de las que siempre subsiste algo… ¿No le parece a usted?, algo que está por encima de todas las eventualidades y todas las desavenencias posibles… ¿no le parece a usted?

—Mire usted, Pavel Pavlovich, le agradeceré que me diga rápidamente y sin frases lo que tenga usted que decirme —replicó Veltchaninov, frunciendo el ceño.

—Bueno; en dos palabras: me caso. Voy ahora a casa de mi futura, al campo. Quisiera que me hiciese usted el señaladísimo honor de permitirme que le presente en esa casa, y he venido a rogarle a usted, a suplicarle —y bajó la cabeza humildemente— que me acompañe.

—¿Acompañarle? ¿Adonde? —preguntó Veltchaninov, abriendo mucho los ojos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker