El eterno marido
El eterno marido Veltchaninov era lo menos tres veces más fuerte que Pavel Pavlovich. Sin embargo, la lucha fue ruda, prolongándose cuatro o cinco minutos. Al fin, le derribó en tierra, juntándole las manos detrás de la espalda con objeto de atárselas. Mientras con la mano izquierda, mantenÃa firme al asesino con la otra buscó algo que pudiera servir de cuerda, el cordón de las cortinas, por ejemplo. Después de tantear largo rato, dio al fin con él y lo arrancó de un tirón. Él mismo se quedó sorprendido, luego, del vigor extraordinario que le habÃa requerido este esfuerzo.