El Gran Inquisidor

El Gran Inquisidor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

También obtuvimos un gran triunfo respecto a la escritura. Alei se procuró papel (y no me permitió a mí costeárselo con mi dinero), plumas y tintero, y a los dos meses ya había aprendido a escribir muy bien. Lo cual encantó también a sus hermanos. Su orgullo y satisfacción no conocían límites. No sabían cómo expresarme su agradecimiento. En la faena, si nos tocaba hacerlo en el mismo tajo, me estaban ayudando continuamente, y se consideraban felices de poder hacerlo. No diré nada de Alei. Éste me quería, puede que como a un hermano. Jamás olvidaré su salida del presidio. Me llevó a espaldas de la cuadra, y allí me echó los brazos al cuello y rompió a llorar. Nunca hasta entonces me había dado un beso ni se me había puesto a llorar. «¡Tanto como has hecho por mí, tanto como has hecho —decía—, que ni mi padre y mi madre juntos hicieron tanto; tú me has hecho hombre. Dios te lo pagará, pero yo nunca te olvidaré!».

¿Dónde, dónde estás ahora, mi bueno, mi dulce, dulce Alei?






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker