El Gran Inquisidor

El Gran Inquisidor

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Nos albergamos por junto en el penal doscientos cincuenta hombres, cifra casi constante. Unos ingresaban, otros cumplían sus condenas y salían, estotros aún morían allí dentro. ¡Y qué clase de tipos eran, tan diversos! Pienso que cada gobierno, cada comarca de Rusia tenía allí a sus representantes. Había también extranjeros; había incluso algunos deportados de las montañas caucásicas. Toda aquella humanidad estaba dividida, según los grados de su delincuencia, y, por consiguiente, según el número de años que le habían impuesto de condena. Es de suponer que no habría delito alguno que no estuviera allí representado. La principal categoría de toda la población carcelaria la componían los deportados-presidiarios del orden civil (los forzados, como ingenuamente los llamaban los mismos reclusos)[2]. Eran delincuentes totalmente privados de derechos civiles, radicalmente separados de la sociedad, con las caras señaladas, en testimonio eterno de su repudio les habían enviado a trabajos forzados por espacio de ocho o doce años, cumplidos los cuales los destinaban a algún lugar de la legión siberiana como colonos… Había también delincuentes del fuero de guerra, no privados de derechos civiles, como es general en las compañías de presos militares rusos. Estaban deportados por un breve espacio de tiempo, cumplido el cual, volvían a enviarlos a los puntos de procedencia como soldados de los batallones siberianos de línea. Muchos de ellos, casi inmediatamente volvían al penal con reincidencias graves; pero ya no por un período de tiempo breve, sino por veinte años. A esta categoría de presos la llamaban la perpetua. Pero estos perpetuos no estaban tampoco enteramente privados de derechos civiles. Finalmente, había aún otra categoría de delincuentes, sumamente extraños, en su mayoría militares, bastante numerosa. La llamaban la sección especial. De toda Rusia venían delincuentes a formarla. Ellos mismos se tenían por perpetuos, y no conocían el límite de su condena. Con arreglo a la ley, debían duplicar y triplicar el término de los trabajos. Realizaban en los presidios, antes del descubrimiento de Siberia, los trabajos forzados más duros. «Vosotros tenéis un límite; pero nosotros tenemos penal para rato», decían, hablando con los otros, a modo de conclusión. Supe luego que habían suprimido esta categoría. Además, suprimieron también en nuestro fuerte la categoría civil, pero establecieron una compañía general de presos militares. Ni que decir tiene que también allí se notaba la mano de la Administración. Pero estoy describiendo algo viejo, hace ya tiempo cambiado y pretérito…


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